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miércoles, agosto 16, 2017

Despertando // Waking up



Soñé que estaba bajo un cielo maravilloso, que los planetas brillaban en un cielo celeste.
Cuando desperté salí a la terraza y ví que ahí estaba, realmente, el cielo soñado unos minutos antes: la Luna menguante flotando en medio de Marte, Venus y Mercurio, y el alba irrumpiendo tras las sierras.
Fue un amanecer glorioso, con inquietas brisas primaverales festejando el nacimiento del invierno. Los árboles, las sierras y el valle entero estaban envueltas en esta felicidad danzarina, y los pájaros se iban despertando en medio de todo eso.

Post en mi viejo blog, del 23 de junio de 2003.
El video no es de ese día, pero se filmó en el mismo lugar, San Marcos Sierra.
Gracias, Ignacio Drubich, por recordármelo.


I dreamed that I was under a wonderful sky, that the planets shone in a celestial sky.
When I woke up I went out onto the terrace and saw that there was, indeed, the sky dreamed a few minutes earlier: the waning moon floating in the middle of Mars, Venus and Mercury, and the dawn bursting behind the mountains.
It was a glorious dawn, with restless spring breezes celebrating the birth of winter. The trees, the mountains, and the whole valley were wrapped in this dancing happiness, and the birds were awakening in the midst of all that.


Post on my old blog, June 23, 2003.
The video is not from that day, but it was filmed in the same place,
San Marcos Sierra.
Thank you, Ignacio Drubich, for reminding me.






viernes, julio 14, 2017

Historias de animales - La siamesa baja por las escaleras



No sé si se acuerdan de aquella gata siamesa mía que me ha causado uno que otro brote psicótico, por ejemplo, por meterse (y quedar encerrada) en una casilla de la terraza durante dos días y salir cuando yo ya había empapelado el barrio con carteles de su búsqueda, o también por meterse en el lavarropas entre la ropa sucia y salir un segundo antes de que yo cerrara la puerta de la misma para lavar... pues bien, ha atacado de nuevo.

Se fue por las escaleras, alegremente. Un buen señor, 3 pisos más abajo, la llevó a su casa sin sospechar que entre sus manos tenía a la sobrina nieta de Satanás.
Al llegar a la casa nomás, la gata ya le hizo un tatuaje en su antebrazo como para que recuerde. Mientras tanto yo, como estoy bajo su poder hipnótico, pegaba los carteles típicos de "Se me perdió esta dulce gatita..."

Muy temprano recibí una llamada. Una voz femenina me contó que estaba en su casa, le dije "Ud es un ángel, señora, gracias" y otras cosas así. Me saco la muñequera que uso cuando estoy delante de la compu y salí volando.
Cuando toqué la puerta me atendió la "señora" que no era otro que este buen señor cuya voz no reflejaba tanto su personalidad. "Disculpe, es que mi teléfono anda mal y afina todas las voces... " o sea, lo que le habrán dicho cientos antes que yo.
Así empezamos.


Entré a una casa impecable, limpísima y ordenadísima. Gata bajo la cama. Me dice el Sr: "yo tengo otro gato que es un buenazo, pero ella le bufa"
Gata empecinada en no salir, ni siquiera reconociéndome.
Agachado y tratando de convencer a la gata con mis mimitos verbales, de pronto veo que el Sr. trata de empujar a la gata con un escobillón.
Grave error: la gata tiene pánico a las escobas, cepillos y escobillones.
Comienzo de la batalla. 

Media hora después, la cama estaba contra la pared, el colchón tirado sobre unos muebles, la almohada en el piso sobre la comida de la gata, y la gata escondida en el baño.
Guerra de toalla contra gata en el baño. Arañazo de la gata... dónde? donde un rato antes tenía la muñequera. Como si supiera, la desgraciada.
Se había parapetado entre la bañera y el bidet, desde donde funcionaba como francotiradora. Si en algún momento pensé en dejársela al Sr. por un dia más en el dormitorio, hasta que se tranquilizara, en el baño se me esfumaron las esperanzas porque sometería al hombre a un riesgo sanitario cierto. ¿Quién se va a sentar despreocupadamente en un bidet con semejante amenaza???


Finalmente gata envuelta en la toalla, subiendo las escaleras pero la muy McGiver se escapa. Y aprendí algo: en pánico, los gatos tienden a bajar, no a subir. Debe ser algo evolutivo, buscar el suelo para escapar.
Segunda fase de la batalla, evitando el descenso de la gata de sus árboles originarios con peligro cierto de caída por las ramas/escaleras para el primate con toalla.

Gata entoallada II. Entramos a casa. Reconoce todo de inmediato. En 15 segundos, calma. En 2 minutos, tirada en la cama como si nunca hubiera pasado nada. Mientras me lavaba la herida en el baño, cosa de 5 minutos más, la gata ya estaba panza arriba y los ojos en nirvana.

No creo que el vecino vuelva a rescatar un gato más en su vida. Peor para él. Nunca conocerá los placeres de la sumisión incondicional a estos bichos malvados.

domingo, diciembre 19, 2010

Por qué busco...

Hace unos días M.P. (va nombre si autoriza) una chica francesa con perfect espagnol encontró todo este asunto de los uranianos y demás, la consabida sensación de estar (por fin!) en un lugar "familiar", y luego de mostrarme otras búsquedas al respecto, le pregunté:


"Veo que estás buscando mucho...

Alguna vez te preguntaste cual es la razón profunda de estas búsquedas tuyas???

Que tengas un lindo despertar!!!"



y respondió:


Creo que busco porque se puede encontrar...
Busco porque se que podemos ser felices porque la ilusión nuestra no es más que una etapa en la evolución, busco porque hay que quitar el velo y ser responsable, busco porque el espectáculo de la humanidad actual no me satisface y creo que hay que empezar por si mismo, que si muchas gotitas de agua mejoran, mejora el mundo, busco porque si no alimentamos el conocimiento seguimos ciegos, busco porque no tengo la sensación de estar donde tengo que estar, que quizás tengo otro papel que desarrollar, busco porque soy curiosa, busco porque encontrar gente maravillosa te hace feliz y te da otra serenidad, busco porque no quiero pasar al lado de mi vida, aprovechar todo al máximo, vivir!
Busco porque Dios me llama como a todos y que por fin lo he entendido, busco porque la Tierra tiene maravillas y que hay que despertar para verlas. Busco porque es movimiento, vida, busco para algun día dejar de buscar...
y también busco por otro motivo que tengo que descubrir... en una búsqueda interior, en este mundo sin fin...
...

Que tengas un lindo día!!!

sábado, noviembre 10, 2007

Las charlas sanmarquinas: Magia y tecnologia

Nubes de tormenta al atardecer


Aquí en San Marcos existe una costumbre maravillosa: reunirse por razones "metafísicas"

Es una costumbre de ciclo anual: en el verano, con el aluvión de turistas y el aumento de las distracciones exteriores, casi no hay de estas reuniones. A medida que los vientos fríos regresan desde el Sur, alejando a los forasteros distractores, los sanmarquinos filósofos van siendo reunidos como (y entre) las hojas secas, en pequeños remolinos en la plaza, en la calle y en los bares. Ahí se van formando los nuevos grupos de amigos que se pasarán visitando unos a otros el resto del año. Finalmente, cuando el frío ya sopla en los huesos, esos grupos se reúnen cerca de alguna salamandra en alguna casa para pasarla bien hablando de... bueno, de cualquier cosa. Pero "filosóficamente".
Tal evento, la primera salamadra prendida para recibir al primer grupo de amigos para hablar del sueño premonitorio del Ovni que emanó un Rayo Violeta sobre el astral de Gaia bajo el Trígono de Eris con Vulcano como reflejo del hexagrama 64 del Caminante del Cielo, constituye para mí el verdadero inicio del invierno. El inicio social del invierno.
Y es que no hay que olvidar que estamos en la capital uraniana de Argentina, por más que otros sigan insistiendo en que tal capital es Capilla del Monte. Por ejemplo, no sé si en Capilla existe esta costumbre tan marcadamente como aquí. A pesar de ello, reconozco a los capillenses el astral superior de su ciudad, pero... ¡que vivos! ¿quién puede contra el Uritorco? En San Marcos, ese astral lo creamos nosotros mismos... y justamente, estas reuniones funcionan como fábricas de esas energías que compiten contra el Uritorco - en una batalla perdida desde el vamos, obvio. Yo siento a los mutantes capillenses como recostados perezosamente en la poderosa energía del gran cerro, mientras que los mutantes sanmarquinos van generando su caótico astral a pulmón, en medio del humo místico de los fuegos del invierno.

Pulmón y humo... mala combinación.

En San Marcos, uno reconoce a quien ha estado en alguna de esas reuniones inmediatamente, no tanto por la cara de iluminado ni por el aura de 3 metros, sino por el olor a "los humos" que se le pega en la ropa y en las crenchas.
Y es que, por alguna razón, en estas conversaciones siempre hay humo. Y mucho, eh? No se vaya a creer...
Humo de la cocina, del hogar, de las velas, del fuego sacrificial, de la fogata del arrope y de los cigarros.
Esta mortal combinación se va volviendo paulatinamente agobiante e inspirador al mismo tiempo; luego de un par de horas de aspirar esta mezcla alquímica, todos comienzan a decir pavadas y a escuchar más pavadas aún. Y seguiría así, indefinidamente, si es que no fuera porque a algún iluminado de turno se le ocurriera la magnífica idea de combatir esos humos prendiendo un incienso.
De las cabezas también suele salir humo. Por lo menos en las reuniones que me tocan a mí.
Y es que me tocó un lujo de grupo en cuya base está José Luis D'Amato y Eduardo Marcuzzi. Alrededor de la cerebro-cómica mesa de José Luis van y vienen, desde cerca y desde lejos, montones de personajes de los más interesantes, así que este grupo es dinámico, impredecible... y muy divertido.
Anoche éramos cuatro: José Luis, Eduardo, un nuevo José y yo.
En un momento dado, la conversación se volvió subrepticiamente seria, y los humos se dispersaron por un tiempo.

Una preocupación constante de este grupo es el rumbo de la humanidad, de la Tierra. Hay quienes ven en la explosión tecnológica un gran peligro, en el sentido de apagar la sensibilidad de las personas.
¿Que pasaría en un mundo donde la tecnología, tal como la conocemos, no existiera?
Este tema ya lo traté alguna vez; personalmente, pienso que cuando el pensamiento lógico no puede avanzar, la percepción sigue avanzando de cualquier manera.
Supongamos un mundo donde no existe la posibilidad de avances tecnológicos tal como lo conocemos; por ejemplo, un mundo de agua donde sólo hay seres sin manos, como unos delfines. Tras millones de años, seguramente esos delfines llegarían a tener todos los avances "tecnológicos" por pura percepción. Un buen ejemplo de ello son los Maestros actuales de la humanidad, que hacen cosas tales como viajar instantáneamente de un lugar a otro, o comunicarse telepáticamente, etc. En algún sentido, son avances "tecnológicos" pero sin tecnología.
El pensamiento lógico no es la única manera de desentrañar los secretos de la Naturaleza. Antes del pensamiento lógico se halla la percepción, común a todos los seres de todos los mundos.
Krishnamurti mismo dio pruebas de tales poderes en vida: afirmó - unos 50 años antes de comprobarse científicamente - que las neuronas se regeneraban, cuando la ciencia afirmaba que tal cosa era imposible. El no necesitó de ensayos clínicos, ni de largos estudios de neurología: lo percibió directamente.
Con seguridad hay mundos enteros con civilizaciones perceptivas, no científicas.
Pero en mundos como éste donde el pensamiento lógico sí existe, lo tecnológico no tiene por qué apagar la sensibilidad.
Algunos ven a la mente científica como un peligro para la humanidad - y hay razones para pensar así. Pero creo que esas personas no están viendo el proceso total de lo que está pasando en el mundo.

¿Y qué está ocurriendo en el mundo?
Pues una explosión de la percepción.
Es una explosión de la percepción de TODA la vida de la Tierra, pero a través del ser humano.
Esta explosión sucede en dos niveles, una muy evidente y la otra que pasa muy desapercibida.
La primera explosión perceptiva es la científica: ahora nosotros estamos mirando muy hondo en el Universo y muy dentro de los átomos. Nuestra percepción se ha expandido hacia afuera, y los conocimientos derivados de ello constituyen todos los avances tecnológicos que nos rodean.
Son parte de esta explosión perceptiva hacia el exterior millones de científicos.
La segunda explosión perceptiva es mucho más secreta y consiste sólo de unos cuantos individuos en todo el mundo: es la percepción hacia dentro de la mente humana. Explosión que fue comenzada por los pre-buddhas, seguida por el Buddha y Krishnamurti, y que seguirá con los mutantes y buddhas del futuro.
Los pocos en el mundo que expanden la frontera perceptiva humana hacia adentro tienen la enorme responsabilidad de contrarrestar los efectos destructivos de la explosión exterior. Esos efectos destructivos son inevitables, por otra parte, hasta que los mutantes tomen el poder.
Así pues, tenemos esta aparente doble explosión de la percepción sobre lo exterior y lo interior, pero en realidad, ambas son UNA SOLA explosión perceptiva.
Finalmente, los mutantes - los encargados de la expansión interior - tomarán las riendas del poder generado por los científicos, y entonces este proceso culminará en un mundo donde la alta tecnología no será diferenciable de la misma Naturaleza.
Este proceso - la gradual toma del poder económico, científico y cultural por parte de los mutantes - es algo que ya está pasando, pero seguirá siendo inadvertido hasta que sea muy tarde para los "normales" que se opondrán a ello.

La conversación giró luego hacia la relación entre lo mágico y lo tecnológico.
Estar rodeado de toda esta tecnología, ¿apaga la magia de la vida cotidiana?
Evidentemente, las nuevas generaciones se están alienando con tanto aparato que les rodea: las computadoras, TV, móviles, etc. absorben la atención de los jóvenes desde muy pequeños, y así ellos pierden contacto con su interior, y con los estáticos, aburridos árboles.
Pero ¿qué sucede cuando uno suma ambas cosas?
Pues que la Magia se expande, utilizando el poder de esos objetos para más magia.

Les comentaba a ellos que cuando yo tenía unos 22 años, en plena dictadura militar en Argentina, mi generación se había convertido en fugitiva.
No teníamos dónde ir, nada que leer, nada que ver, y cuando salíamos a la calle, constantemente nos molestaba la policía. Bajo esas circunstancias en que lo exterior dejó de ser una opción para nosotros, nuestra energía se volcó a lo interior, y así nuestra vida se transformó por un tiempo en un cruzar rápidamente las calles para encontrarnos en las habitaciones-refugio de entonces, donde hablábamos mucho de temas religiosos y filosóficos... una especie de reuniones sanmarquinas pero obligados por las circunstancias.
Esto produjo - al menos en el medio que me tocó vivir - una explosión de espiritualidad íntima y luminosa, que extraño hasta hoy día.
Grandes energías acudían a esas pequeñas reuniones de jovencitos asustados, que miraban la vida con el asombro y la intensidad de los perseguidos.
Y sé que esto pasó en toda Argentina.

Mucho más tarde, con el advenimiento de Internet, hice otro descubrimiento: los cambios de conciencia, los estados meditativos compartidos podían suceder también a través del chat.
Esto es lo que yo entiendo como "expansión de la Magia" a través de la tecnología, algo que muchos consideraban incompatibles.
En realidad, no sé por qué me asombré tanto al descubrir eso, si ya me había pasado tener conversaciones meditativas por teléfono... ¿y cuál es la diferencia entre el teléfono y el chat?
Muchas veces, uno puede alcanzar esos mismos estados viendo un video de K... otra suma de tecnología y Magia.

Estábamos hablando de esto en medio de un ambiente intenso cuando comencé a sentir una inquietud y tomé mi móvil sin saber para qué. En ese momento me llegó un mensaje: era alguien que decía que estaba leyendo a Krishnamurti y que se había acordado de mí.
¿Casualidad? Puede ser... pero me pareció una pequeña demostración de lo que estábamos hablando.

Y así pasó otra charla sanmarquina más.

Afuera, en medio de la noche, caía la lluvia que hacía que todos - plantas, animales y seres humanos - tuvieran un sentimiento de gratitud, y era un placer caminar sobre la tierra mojada y feliz, que por estos pagos son sinónimos.

Eso sí, el olor a humo no se me va a ir ni en 3 días.


Acequia de San Marcos