NOTA:

Quizás debido a que algunos posts tienen demasiados comentarios, éstos no terminan de cargarse. Si ven que a final de los comentarios hay un link que dice "Cargándose", pues hagan click en ese link. Si no lo hacen, pues ahí se queda. Cualquier problema, por favor notifíquenme. Gracias.

martes, diciembre 18, 2007

Vida y muerte de Krishnamurti - Interrogantes

Mensaje en el Grupo "Encuentro en torno a Krishnamurti" sobre algunos temas de la vida de K sobre el que muchos se hacen preguntas... ¿cómo era la vida de pareja de K? ¿por qué K murió de cáncer?

Esto es lo que yo pienso al respecto, como respuesta a un capítulo del libro de Susanaga Weeraperuma.



Había olvidado la anécdota de que, así como un astrólogo predijo la naturaleza especial de K cuando nació, otro había predicho con tanta exactitud su muerte.
No sé si ustedes tienen interés en estos asuntos más bien esotéricos, pero quería hacer un agregado a los interrogantes que se hace Susanaga Weeraperuma sobre porqué murió K en esas fechas, por qué de cáncer...

Es una pregunta que escucho a menudo: ¿Por qué K murió de cáncer?
Como si eso lo invalidara, como si fuera una falla... nada más lejos de la verdad, según mi parecer. Es exactamente lo contrario: es TAN perfecto que no lo vemos.

Sobre la fecha de su muerte tengo que decir que fue de una sincronización apabullante con los ciclos cósmicos, tal como su nacimiento, su Primera Iniciación y la culminación del Proceso (kundalini) en Ojai - y muchos otros eventos.

El cometa Halley estuvo íntimamente ligado a la vida de K. En 1910 hizo una aparición espectacular, como "festejando" el evento de la Primera Iniciación. Pero en 1986, año de la muerte de K, fue una aparición lejana - oscura, para nosotros. En esta foto, el Halley de 1910 sobre el planeta Venus (la mancha blanca abajo a la izquierda)

Muy seguramente el astrólogo que predijo la muerte de K observó el papel que tuvo el cometa Halley en su vida; fue el cometa que impactó al mundo en 1910, justo en el momento de su Primera Iniciación, junto a una carta astrológica extraordinaria que no volverá a repetirse en cientos de años.
Para mí, la correspondencia absoluta de la vida de K con los astros es una clara señal de lo "diseñada" y relacionada que estaba su existencia con todo, hasta con los ciclos de un cometa. Este hecho en sí puede llevar a la deidificación de K en algunas mentes, pero para mí, es simplemente una demostración más del misterio tremendo en el que estamos todos metidos.

Respecto a su muerte por cáncer... digo yo, ¿qué esperaban?
K vino a enseñar cómo vivir, y la vejez, enfermedad y muerte son parte de la vida.

Imaginen que hubiera venido un instructor tan perfecto que no nace, sino que aparece un buen día en una flor, vive una vida absolutamente ideal, sin enfermedades, sin dolor de ninguna clase, invulnerable a todo, parecido a la vida del mítico Krishna (que tenía, por ejemplo, 16.000 esposas, y estaba dotado de todas las cualidades) y que finalmente un día se esfuma en el cielo rodeado por 5.000.000 de ángeles con la apariencia de un joven de 20 años...


Krishna con sus Gopis (esposas). Tenía 16.000.
Una fantasía atractiva para los adolescentes pero espeluznante para los hombres responsables. Es extraño que Viagra aún no haya tomado a Krishna como su estrella publicitaria...

¿De qué nos serviría tal "instructor"?
Nos daría una enseñanza de vida tan válida como la de los Elfos del Señor de los Anillos... o sea, nada.
Nos enseñaría a ser espectadores-devotos inválidos, no actores. Los Hare Krishna son un buen ejemplo de lo que puede causar una "enseñanza" como ésa.

En "Lives in the Shadow with J. Krishnamurti", la biografía que Radha escribió (con bastante enojo) uno puede ver cómo es la vida familiar de un ser como K. Ella termina el libro reconociendo que K le había mostrado cómo ser libre, incluso hasta de él mismo.


Yo creo que K nos enseñó a vivir, que su vida fue parte indisoluble de su enseñanza. Esto también se aplica a su única pareja, Rosalind Williams, a través de cuya relación podemos aprender mucho sobre nuestra propia vida familiar. Así, K fue padre (de Radha, la hija de Rosalind y su amigo Rajagopal) pero a la vez no tuvo hijos; estuvo casado pero vivió su juventud y vejez como un sabio solitario; fue rico porque tuvo todo pero a la vez no tuvo nada; su misión fue hablar, pero también se pasó años en silencio; fue occidental y oriental a la vez, curaba a otros y a sí mismo, pero también se enfermaba, etc.
Y a través de cada una de esas anécdotas todos podemos aprender muchas cosas.
Rosalind fue una mujer normal (dentro de lo normal que puede ser alguien íntimamente ligado a K) que vivía una vida normal, como millones de nosotros. Por ejemplo, ella y Radha, su hija, eran escépticas respecto a la naturaleza extraordinaria de K.
Por lo tanto, K nos enseñó a vivir en una familia que lo tomaba a él como una persona normal, tal como a nosotros (excepto que haya un gurú en el grupo, y su mujer se lo crea...)
¿De qué nos hubiera servido que K tuviera a una super devota como esposa? No es nuestra situación... crió a su hijastra tal como cualquier otro hombre, y se peleaba con su mujer y el ex marido de su mujer como un Don Nadie.
¿De qué nos hubiera servido que un Instructor del Mundo tuviera un cuerpo invulnerable a toda enfermedad, que nunca se hubiera preocupado por una dieta correcta, ni de hacer yoga, etc.? No nos hubiera servido para aprender a llevar una vida saludable.

Finalmente, con su enfermedad y muerte nos enseñó a cómo enfrentarlos últimos procesos del cuerpo, no verbalmente, sino en la práctica.
La belleza de la muerte de K tiene para mí un doble significado: la de enseñarnos a enfrentar esos procesos dignamente, humanamente, y a la vez, a través de los relatos de las tremendas energías que acudieron a Ojai en sus últimos momentos, y también de la belleza de las configuraciones cósmicas que rodearon su muerte, creo que gracias a todo eso podemos entrever la magnitud inconcebible del Misterio del Universo.

viernes, diciembre 14, 2007

Noche de luces

Puro poder: Marte y un rayo.
Cortesía de
http://www.weasner.com/etx/guests/2003/guests_sky.html


Imaginen un cielo con estrellas que parecen estar ahí nomás de las copas de los árboles.

Añadan a eso una luna creciente que desciende al Oeste, entre miles de luciérnagas que despiertan al ocaso.

Y al este subiendo Marte, enorme y dorado, entre las Pléyades y Géminis.

La Vía Láctea y las Nubes de Magallanes muy visibles,
y una expectativa por todas partes...

Y entonces las Gemínidas, la lluvia de meteoritos más espectacular del año, comienza.

Son lentos, brillantes, enormes. Durante horas caerán incesantemente. Medio mundo las está mirando, y eso también se siente.

Entonces algo más brilla en este cielo: los rayos de la tormenta que todos esperan desde hace varios días, irrumpe desde los mares del Sur.

El viento sirve de primera advertencia; pronto se escuchan los primeros truenos.

En un momento dado todos los brillos se entremezclan:
las Gemínidas, los rayos, las constelaciones, Marte y las luciérnagas.

Y aún falta otra aparición fantasmal en medio de esta fiesta: el búho que ha estado cantando sin cesar con las cigarras, cruza el patio como si fuera otro rayo de luz, pero secreto.

Y añadan a todo esto el sonido del viento entre los enormes árboles.

Un poco más tarde, cuando ya se siente muy cercano el poder de los relámpagos, las luciérnagas se van apagando como las estrellas.
Entonces las brisas primaverales del ocaso ya no son sino el viento oscuro con el que siempre viajan los poderosos Espíritus de las Tormentas.
Poco a poco, el sentimiento de delicadeza que acompañaba la puesta de la Luna y la lluvia de estrellas, se va convirtiendo en una espera tensa; aquí las tormentas que vienen del Poniente o del Sur, son temibles.

Todo se oscurece, y dentro de un rato, sólo dominarán la incesante luz de los rayos y el sonido del viento arrastrando lejos los truenos.

Y donde llueve, la tierra que ha tenido todos estos soles se extiende agradecida,
y emana un perfume único.

La Naturaleza es la única fiesta.
Cuando un ser se pierde esta fiesta, inventa las distracciones.
Y estas distracciones terminan matando a la Naturaleza dentro de sí y afuera también.

Yo imagino el Mundo Mutante del futuro con fiestas de la Naturaleza; los mutantes no festejarán el cumpleaños o la muerte de "héroes" corruptos sino el nacimiento y la muerte de las flores, de los vientos y de las estaciones.

Imagino un mundo donde abrá música, sí, pero también habrá sonido de cigarras, de rayos, y de brisas cruzando el misterioso canto de los búhos.

Y los mutantes escucharán todas las músicas, no sólo las humanas.
Y festejarán todos los nacimientos, e incluso todas las muertes, bailando entre las tormentas.

Y también festejarán las inmensas llanuras de silencio que da vida a todo eso.

¿Cuánto falta para ese mundo?

Es posible que ya esté aquí.
Sí, debe de estar, pero aún secreto,

como la luz de los búhos.

domingo, diciembre 02, 2007

La paz de lo verdadero

Nubes de tormenta sobre el árbol


Una de las cosas más ridículas que aún suelo escuchar en los ámbitos psicológicos-filosóficos-artísticos es la frase:

"Es su verdad"

Y sus delirantes derivados:
"Es la verdad que le hace bien a esa persona, por lo tanto, hay que respetarla", "la verdad es diferente para cuada cual", "la verdad es algo personal", "mi verdad y tu verdad pueden coexistir en paz", "tu verdad es distinta a la mía", "compartimos nuestra verdad"
... y mil pelotudeces por el estilo.

¡Como si la verdad pudiera ser de alguien, o como si la verdad no existiera en realidad, sino que pudiera ser fabricada por cada uno!

Frecuentemente, estas personas habían leído o simpatizaban con la posición de un filósofo/científico llamado Humberto Maturana, por lo cual pronto llegué a tomarle aversión - aún sin haber leído una sola línea de él... hasta que un día, armado de paciencia, leí sobre sus ideas hasta donde aguanté... y confirmé mi sensación de rechazo, nomás.
Pobre hombre. Realmente.
Luego vi su foto y me causó la misma impresión que sus ideas: alguien encerrado detrás de sí mismo, una persona hundida irremediablemente en la prisión de sus pensamientos, sin una sola ráfaga de luz ni de aire puro. No me extrañó leer que un día se le quemó todo su laboratorio. Yo creería que el incendiario fue su propia Mente Profunda, tratando de liberarse de semejante cárcel neuronal.

Entre las personas que más pena me causan, se cuentan éstos: aquellos que creen que no hay una Verdad externa a uno mismo, o que es imposible conocer algo real, sino que la verdad es una construcción de la propia mente.
Generalmente, los que sostienen esta clase de delirio son personas muy pensantes, muy intelectuales, sin mayor contacto afectivo con la Naturaleza ni las energías sutiles.
Lo que en astrología cosmoenergética serían los "saturnianos clásicos": puro pensamiento lógico a expensas de la sensibilidad.

Para ellos, la verdad es una construcción del pensamiento, y lo externo es incognoscible, o poco menos.
¡Que error!

Hace unos días tuve una experiencia un tanto inusual. Estaba con dos chats a la vez, hablando de dos temas muy diferentes.
Un chat era con M. que se hallaba en Hawaii, y me pedía la interpretación de un sueño para su hermana, que también se hallaba online en ese momento, en California. M hacía de traductora-intermediaria entre ella y yo.
El otro chat también hablábamos de temas conflictivos con otra persona en otro país.

El chat era paralelo, escribía una frase en una ventana, y luego pasaba a la otra.

De alguna manera, mi mente pudo vérselas con indagar a la vez en dos temas muy diferentes con tres personas ubicadas a gran distancia entre sí, y me fui metiendo en la atmósfera de la indagación junto a ellos en forma simultánea.

Pronto mi estado energético era de sutileza e intensidad - un estado maravilloso, si los hay.

Primero llegó la revelación del significado profundo del sueño que interpretábamos con M. En un momento dado, le dije a M que le preguntara a su hermana si la interpretación de ese sueño le había dado paz. Que lo sintiera en su corazón. Y así era: su hermana, estudiante de psicología, había estado enrollada con la interpretación de ese sueño durante días, y ahora por fin sentía que había hallado la interpretación correcta, y eso le había causado un estado de paz a la vez que desencadenaba una cascada de nuevas revelaciones.

En la otra conversación las cosas eran más complejas, pero pasó algo muy parecido.

Así que al final de este intercambio, que duró una hora y algo, todos habíamos encontrado respuestas verdaderas, y eso nos había traído paz.
Hablamos sobre el hecho de que cuando uno convive con una mentira, la fluidez es imposible. Cuando uno ha interpretado incorrectamente un sueño o a una persona, tiene una sensación muy diferente en la mente, en el pecho y en todo el cuerpo, que si uno está viendo lo verdadero con respecto a ellos.

Tomar contacto con la verdad es ser transparente.

Me despedí y me levanté, feliz.
Toda la casa brillaba - y no estaba tan limpia... ;)

¿Cómo es que las personas no se dan cuenta que la verdad no sólo trae claridad a la mente, sino que también trae paz al corazón y fluidez al cuerpo?

La verdad es exterior a uno, no depende de las interpretaciones de la mente ilusa, esta allí, enorme y bella como el Universo, contundente como la Creación.
La verdad no solo es asunto de la mente: puede ser contactada con otros niveles del ser, como las emociones, la energía y el cuerpo físico.
De hecho, cuando uno contacta con lo verdadero, cuando se comunica realmente con lo real, esa realidad impacta en todo nuestro ser, y nos transforma mágicamente.

He aquí el error y la desgracia de quienes creen que hay una verdad para cada uno, o que la verdad es construida por la propia mente, y por lo tanto, nadie nunca puede llegar a ninguna verdad objetiva.
El Cielo brilla alrededor de ellos, pero ellos insisten en refugiarse de su luz en las pequeñas oscuridades de sus prisiones interiores.

No hay diferencia entre tomar contacto con la verdad y estar en estado creativo.
No son dos cosas diferentes.

Anoche la tormenta era creativa, aunque destruía.
Y esta mañana los seres sobrevivientes de la tierra húmeda amanecieron agradecidos y plenos.


.