"No se cansan los oficialistas de decir que van a RESISTIR ????
Me pregunto, me preocupa, hubieron 12 años larguísimos para hacer muchas cosas, ahora le toca a otro, me parece que como habitantes tenemos que apoyar, unirnos, y dejarnos de joder con la pelota. El cambio se ha hecho. Eso de que no lo dejarán hacer, eso de que resistirán, de qué están hablando???
No se qué es más oscuro."Este post de una amiga, luego de las últimas elecciones argentinas, me ha hecho recordar (una vez más) el objeto de las envidias políticas de todo el mundo civilizado: Suiza.
Cambian de presidente cada pocos años y un gran porcentaje de la población ni siquiera conoce el nombre de tal presidente.
Podría ser comunista, o quizás taoísta. Lo de taoísta es más probable, ya que Lao Tzu dijo alguna vez que el mejor gobierno era el que no se nota que existe.
¿Cuánto nos falta para llegar a Suiza, o al país de Lao Tzu?
En Latinoamérica aún nos desangramos - literalmente - por la ya obsoleta disyuntiva entre el modelo occidental y el modelo comunista. Es una lucha que sigue costando sangre, y bastante. Quiero aclarar, lo obsoleto es el comunismo y sus disyuntivas, no lo occidental, que tiene actualmente en sus filas a muchos países flotando en una especie de Edad de Oro.
Entonces hay una visión del "gobierno CONTRA el otro" y "oposición CONTRA el otro".
Hay problemas sociales graves que afrontar en Argentina. Son tan graves que algunos temas ni se tocan, son casi tabú. Sobre esos problemas se ponen paliativos, ningún gobierno lo ha solucionado de raíz.
Quizás sea bueno volver a mirar a esos países occidentales que, como digo, están pasando por tiempos soñados. No es malo tomar modelos para estas cosas.... sí será muy malo tomar modelos psicológicos para uno mismo, pero para lo económico-político claramente no lo es.
¿Qué evita que miremos y adaptemos las soluciones que han aplicado los países exitosos, en vez de insistir buscando en donde otros se han arruinado?
¿Por qué desdeñamos unirnos a esos países, cultural y económicamente?
La tendencia global es hacia la unificación en todos los sentidos. El borrado de fronteras, la marcha hacia un solo Parlamento Global, una Lingua Franca, una economía unificada, etc. Y todo lo que se oponga a eso caerá, tarde o temprano. Mientras más tardemos en darnos cuenta de este proceso profundo, pues peor para nosotros.
Pero lejos de caminar hacia esa unificación, tercamente persistimos en lo divisivo, en el conflicto, en la "contra" incluso dentro de nuestros propios países. No contentos con no integrarnos a la creciente y alegre caravana mundial, dividimos nuestro propio carruaje llenos de resentimiento.
Y así no sólo nos perderemos la fiesta, sino que nos quedaremos solos en el desierto.