viernes, noviembre 02, 2007

El placer de la destruccion y la adiccion al deterioro

Apenas la guerra de Malvinas terminó, salieron en los puestos de revistas de Buenos Aires unas curiosas revistas militares que ofrecían trabajo de mercenarios a los recientes ex-combatientes argentinos. Con enorme sorpresa, me enteré que muchos de esos jóvenes, lejos de traumarse por la experiencia vivida, ya no podían vivir sin estar en combate, o al menos, necesitaban vivir con la expectativa de futuras batallas.
Investigando este hecho, lo relacioné con mi propio medio social de entonces: actores, artistas y escritores de la Buenos Aires de los 80, que no podían vivir sin otra experiencia extrema que era similar a la guerra: las drogas, incluyendo tabaco y alcohol. Aquí también puede incluirse a la adicción a la comida y al sexo que originan "shocks biológicos" cuyas adicciones son indiferenciables de la adicción a las drogas en un montón de cosas.

Una "cargadita" de nuestros irmãos brasileiros. La serie de fotografías policiales del deterioro de una joven adicta termina en... una hincha argentina. Muy ilustrativo.

Ambas experiencias - el shock biológico y el shock tóxico - son más similares de lo que se supone: la euforia de la batalla y del "saque" (sea tóxico o biológico) dan esa sensación de intensidad momentánea que "lo hace sentir vivo" a uno. Para quien se halla en la trinchera con el riesgo de morir a cada instante, y para quien acaba de darse con algo, la vida es ESO. Eso es un momento místico para quienes no conocen un estado superior. Ambos están intensamente en el presente, olvidados de sí mismos, en un estado que se parece peligrosamente a la felicidad real - pero que no es. Hay deportes de riesgo, como el montañismo, o el bungee-jumping, que causan el mismo efecto, y son asimismo destructores del cuerpo físico.
Hay poca diferencia, desde el punto de vista de la destrucción biológica que supone, disparar una bala a otro joven, o convidarle una raya de cocaína. Estar en una comilona de ataque hepático parece mucho más seductor que estar en una húmeda trinchera bajo fuego enemigo, pero hay miles que prefieren esto último... por ser "un placer superior". No hay más que recordar a Pat Tillman, el astro de fútbol americano que dejó su millonaria carrera deportiva para enrolarse en las fuerzas americanas que combatían en Irak y Afganistán, donde finalmente murió.
Por otra parte, millones de adictos a la comida, y al alcohol, tabaco y demás drogas dirán exactamente lo contrario, y sin embargo, adictos y mercenarios son ambos víctimas de un mismo hecho biológico misterioso: el placer que da la destrucción del propio organismo.
Uno de los ejemplos más aberrantes de este placer lo encontramos en las flagelaciones de origen tribal o "religioso", verdaderos precursores del actual sadomasoquismo.

Este es un extraordinario hecho de la vida:
No es sólo que el placer lleva al deterioro, sino que el mismo deterioro es una fuente de placer.
No es sólo que la adicción lleva a la destrucción, sino que la misma destrucción puede ser una adicción

El mundo entero, en su enorme mayoría, se halla presa de la adicción al deterioro, a los estados de intensidad artificiales: he aquí la raíz del problema.
La TV, el cine, los libros, los deportes, las escuelas, el arte, la música (sobre todo el rock) TODO, TODO, TODO EMPUJA A LOS JOVENES HACIA EL PLACER DE LA DESTRUCCION.





La adicción es un estado energético completo en sí mismo. No importa a qué uno es adicto, ya que eso suele cambiar en el tiempo. Importa el estado en sí: la incapacidad de llegar a los éxtasis naturales.


Las empresas de TV pagan millones de dólares a los actores y deportistas que pueden causar un instante de intensidad a la masa, y la masa a su vez paga millones para lograr sus pequeños momentos de intensidad artificial en sus vidas, sea a través de espectáculos, actividades riesgosas, ingredientes químicos, o sexo.

Lo que sea... pero que sea intenso, eufórico, explosivo!!!



Eso es lo único valorado por la sociedad actual.
Lo único envidiable, deseable, perseguible, razonable.
Debido a esto, vivimos en sociedades brutales, embotadas, egoístas.


Maradona es uno de los mejores ejemplos del papel destructivo de las "distracciones" deteriorantes: su intensa energía de placer destructivo actuó sin obstáculos tanto a nivel social como a nivel personal. Si bien su deterioro personal fue muy evidente y mediático, el deterioro psicológico que causó en millones de jóvenes que crecieron viéndolo a él como un héroe a ser imitado, pasó desapercibido por la gran prensa, a pesar de ser inmenso. Charly García tiene el mismo efecto deteriorante a fondo sobre la juventud aficionada a su música, y Sabina, si bien no tan conocido por cuestiones de adicción, es aficionado a las corridas de toros. Los tres distraen por un lado y destruyen por el otro. Y gran parte de los personajes del deporte y del arte actuales son así; ellos no son ninguna excepción.

Probablemente tengamos muchas explicaciones de por qué el dañar o poner en riesgo de muerte al cuerpo físico nos da tanto placer, pero ninguna de estas explicaciones ayudará a salvarse a quienes están ya adictos al deterioro. Ninguna cantidad de conocimientos químicos salvará a los fumadores, ni a los alcohólicos, ni a los carnívoros, ni a los adolescentes que se aproximan a algunos de estos venenos. Y lo mismo para quienes hallan su fuente de placer en las trincheras, en los restaurantes, los recitales de rock, o en el sexo descontrolado.

¿Qué puede anteponerse ante esto?
¿Existe una alternativa?


De todas las variantes "distractivas-destructivas" de la sociedad actual, la más sincera de todas es el rock pesado: promete destrucción, y eso es precisamente lo que da. Nada de "gloria", "honor", y todas esas pelotudeces. A pasarla bien mientras nos hacemos mierda, y ya.

En alemán existe una palabra que se volvió deliciosa en la filosofía occidental: ersatz
Ersatz pasó a la filosofía occidental no simplemente con su significado original de "sustituto" o "reemplazo", sino algo así como "sustituto inferior, espejismo degradante de algo valioso y real"
Pues bien, las adicciones funcionan como ersatz de la verdadera felicidad.

Porque sí existe algo así, que puede ser llamado "felicidad".

Bajo las condiciones actuales del mundo, es importantísimo decir esto claramente, planamente, sin ambiguedades ni vueltas retóricas, ni giros poéticos, ni nada:
sí existe un estado extraordinario de claridad, de amor y de salud que no se parece a ninguna otra cosa, que no puede ser alcanzado por ningún truco químico.

Los estados de felicidad tienen que ver con la creación, y no con la destrucción.
Esta es su diferencia esencial

Ordena, no caotiza.
Embellece, no afea.
Cura y regenera el cuerpo, no lo destruye ni enferma.
Su "resaca" es más felicidad, y no más dolor.
Su alegría no es solo para uno, sino para todos.
Tiene que ver con la Naturaleza, no con los antros humanos.
Es misteriosa, clara, trascendente, llena de significado.
Relaciona, no aisla. Y esto con todo: con otros y con la Naturaleza.
Es mágica, no delirante.
Es profunda, no superficial.

Este estado natural y maravilloso es vivido por los mutantes en algún momento de sus vidas, y si no es plenamente consciente de ello, o si su experiencia de la misma fue malinterpretada, o no fue "madurada" lo suficiente, entonces ellos buscarán el ersatz de ese estado.

¿Y cuál es el ersatz de la felicidad creadora?
Pues precisamente el placer destructivo.

Somos máquinas perseguidoras de la intensidad máxima.
Si un mutante no comprende que la felicidad creadora ocurre cuando uno tiene su cuerpo sano, su corazón en paz y su mente vacía, entonces su anhelo natural de tener esos estados se convertirá gradualmente en desesperación, y finalmente se tirará a la pileta de las sensaciones químicas.

Y SE SABE... EL PLACER QUIMICO DETERIORA.
FISICA Y PSICOLOGICAMENTE.

INEVITABLEMENTE, EL PLACER QUIMICO OBSTACULIZA LOS ESTADOS CREADORES PORQUE SU ESENCIA ES LA DESTRUCCION, EL CAOS, Y EL DOLOR.

He visto esto suceder una y otra vez: personas valiosas, que vivieron los éxtasis naturales y la perdieron, fueron luego llevadas por la desesperada búsqueda de otros éxtasis hasta las garras de los placeres químicos, y luego de años de deterioro, habían perdido toda posibilidad de regresar a la felicidad original.

Pasa todo el tiempo, en todas partes.
Comprender esto es crucial para los que buscan algo más en esta vida...

24 comentarios:

  1. Soy un deportista de montaña, y no creo y no he percibido la autodestrucción de la cual tu reflexionas. Un montañista se conecta con su interior y con la naturaleza plena, intentando ser uno con la tierra. Evidentemente el montañismo tiene riesgos propios que colindan con la muerte, pero no conozco ningún montañista que quiera salir herido o en una bolsa negra luego de algún ascenso.
    En mi caso personal, he alcanzado niveles de conciencia plenos cuando asciendo una montaña, me he conocido más, he conocido más a los otros y he vislumbrado atisbos de divinidad.
    Un abrazo montañes

    Rodrigo R.

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  2. Rodrigo, lo que dices acerca de: "he alcanzado niveles de conciencia plenos cuando asciendo una montaña, me he conocido más, he conocido más a los otros y he vislumbrado atisbos de divinidad." lo comparto contigo absolutamente. Hay algo en las altas montañas que sólo está allí, y en ninguna parte más. No me refiero a montañistas como tú, sino a otros, para quienes el centro no son esos estados tan extraordinarios. Seguramente también los conoces: los que van por récords, por el desafío, por "autosuperarse", etc. En todos los deportes, no sólo el montañismo (que para mí tiene más de religión que de deporte) hay dos versiones: una que busca, en último término, la plenitud que has experimentado, y otro que busca números, o el riesgo por el riesgo mismo. Todos te van a decir que no querrán salir heridos ni en bolsas negras, pero dime si no has visto también de éstos.
    Gracias por tu comentario y... felices cumbres!!!!!!

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  3. Hola Galaxio! Antes que nada, buenas tardes, y me gustaría presentarme.
    Soy una estudiante de 5º año de psicología y casualmente estaba buscando imágenes para poner broche final a las diapositivas que ando haciendo para exponer mi trabajo sobre adicciones sin sustancia.

    He de decir que ha captado totalmente mi atención con sus reflexiones acerca de la adicción.

    En primer lugar, hacer referencia acerca de la adicción al deporte. Amigo Rodrigo, la adicción al deporte (especialmente al de riesgo) se da, y eso es una realidad. Ello no quiere decir que todo el que lo practique acabe siendo adicto, pues existen factores intrapersonales de vulnerablidad a desarrollar tal adicción. Estoy segura de que Galaxio no pretendía ofenderte o que "todos los montañistas sean adictos". Igualmente, puedo decir que hay muchísimas adicciones nuevas llamadas "comportamentales" o "sin sustancia" que no pueden explicarse por la consumición de una sustancia al igual que una droga, sino el efecto que produce el hecho de realizar ciertas conductas (afán de superación, competitividad extrema, etc, en el caso del deporte). Con esto quiero decir que aunque el artículo pueda parecer extremista respecto a las adicciones es bien cierto que la mayoría de las conductas que realizamos a diario pueden ser potencialmente adictivas de no ser por los factores de vulnerabilidad que hay en cada uno de nosotros y amén de otros (situacionales, por ejemplo). Es por ello por lo que dijo "El mundo entero, en su enorme mayoría, se halla presa de la adicción al deterioro, a los estados de intensidad artificiales: he aquí la raíz del problema." Porque diariamente estamos expuestos a la adicción.

    Le felicito por su blog, está bien documentado y comparto su opinión. Estoy segura de que me verán pasar por aquí a menudo.

    Me quedo con sus frases:
    "Los estados de felicidad tienen que ver con la creación, y no con la destrucción."
    "Ninguna cantidad de conocimientos químicos salvará a los fumadores, ni a los alcohólicos, ni a los carnívoros, ni a los adolescentes que se aproximan a algunos de estos venenos."

    Marina A.

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  4. Marina, un gusto conocerte.
    Creo que lo que dijiste sirve; profundiza lo que estamos hablando.

    De verdad que sería bueno volver a saber de vos!!!
    Saludos

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  5. Galaxio: empece a leerte x q me interesaba el tema del calendario lunar y la verdad q encontre mucho más q eso. He leído a K hace tiempo ya y siento q el lugar en él q me encuentro es en el 3º lugar q mencionas en la publicación de los mutantes. Por lo cual tb me encuentro dentro de "el placer q causa la destrucción y la adicción al deterioro". Estoy totalmente de acuerdo con tu postura, el dilema es q soy adicta al tabaco y a todo lo referido con conductas compulsivas, como salir y tomar de más, hablar de más, etc. Creo q todo ésto es muy nocivo y siempre he estado buscando algo más allá de lo q se puede ver todos los días, me apasionan todos éstos temas, la meditación,la espiritualidad en todoas sus direcciones. El problema es q siempre me dejo llevar por el placer q se perfectamente q es destructivo. Quiero felicidad y tranquilidad.

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  6. (Tu nombre?)
    Me encanta tu sinceridad y la plana claridad con que te expresás.
    Esas son cosas valiosas en este "sendero sin senderos" donde cada recorrido es único.

    Querida, yo también estoy en el tercer grupo; eso por si alguno esperaba verme en el bienaventurado grupo 4... pues no. Estamos ahí, entonces, pataleando para salir de esto, a veces patas pa'rriba, y otras pa'bajo, pero pataleando.

    Sé muy bien donde estás, porque yo también estuve allí, y posiblemente también en lugares peores, así que me permito darte un consejo:

    si tu decisión de terminar con el estado adictivo es final, entonces es bueno sumar fuerzas. En este caso significa buscar compañías no adictas a lo mismo que nosotros, y viceversa: alejarnos de los queridos amigos que comparten esas inclinaciones.

    La Naturaleza, que no es adicta, es la mejor compañía, pero en caso de que no sepamos hablar su lenguaje y necesitemos charlar con alguien, entonces las personas que no están presas de nuestras prisiones nos ayudarán enormemente a salir de ellas.

    El primer paso es la purificación física. Esto es sine qua non.
    Te aconsejo que leas "Tradición y Revolución" de Krishnamurti, y espero que no te pierdas.

    Te mando un abrazo tan cálido como tu mensaje.

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  7. Gracias Galaxio.Creo q la cosa siempre pasan x algo.

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  8. Es verdad lo que decis en este post... y ademas del rock pesado, faltan mencionar el Reggeton y la Cumbia Villera, que son destructores a una mayor escala en estas tierras.

    Saludos

    Muy bueno el post.

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  9. Esto va con todo respeto… No sé si entendí mal pero en algunas oraciones expresas eso de la onda (vi un video en el que le hablabas a unos estudiantes) o de una sensación, como un aura que se puede sentir y que luego otra persona te explica algo que le ha pasado y coincide con esa sensación tuya… Yo, la verdad, (todavía no leí todo lo de Krishnamurti) pero aunque él lo diga (a menos que me presente una lógica y argumentos convincentes) no creo en esas cuestiones, no es para reprochar nada, es solo para entender tu punto de vista porque me parece valioso todo lo que haces y tu pensamiento, yo creo que voy tomando las enseñanzas de Krishnamurti de un modo más materialista (espiritual, pero materialista, no sé si se me entiende), porque en un pasaje hablando con un filosofo yanqui le explica esto del centro y de que no haya centro y división y separación, ni observador… pero creo que esto no necesariamente nos haga captar ondas lejanas, ni auras, por eso también dudo de la historia de la mujer que vio a Krishna el doble de grande y con un aura luminosa… es decir, creo que el hecho de percibir estas ondas, desde mi humilde opinión (al fin y al cabo es una creencia contra la otra), por ahí es engañarse, es un tipo de racionalización para sentirnos pertenecientes a esto que es la espiritualidad. No sé, capaz me esté equivocando en la hipótesis del principio, solo quiero saber tu opinión.
    sigue abajo

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  10. También en esto de los artistas, creo que, en época de dictadura, de falta de libertad y de gran injusticia, no hay que tildar a tipos como Charly o Sabina, especialmente Charly que se la jugó por la libertad y con sus canciones despertó gran cantidad de conciencias. No de la manera de Krishnamurti, pero en épocas donde ni siquiera la libertad física era posible, creo que fue un tipo importantísimo para la sociedad porque luchó por ella y para los jóvenes, que a pesar de seguir esas tonteras de las adicciones, como si fuera un agregado inseparable, fue un icono, un sentimiento de pertenencia que los impulsaba a luchar por los derechos.
    En mi opinión, hoy en día faltan artistas despertadores de conciencia, que capten a la mayoría de los jóvenes o la sociedad (porque es muy difícil hacer que entiendan o quieran entender un video de Krishnamurti). Es decir, artistas que posean ese discurso anti consumista y pos humanista pero que (como decía mi vieja) no se queden en las formas y que luchen también con el contenido (ejemplo de este es la banda de rock Skape que tiene un discurso anti-imperialista y capitalista pero cobra 70 pesos la entrada y fue al pepsi music). Un ejemplo que siguió en forma y contenido es el de Los Redondos: nunca se adhirió a nada. Un ejemplo que muestra esto de la forma y contenido es lo de el movimiento punk en Inglaterra que hoy en día solo se queda con la estética y desecha todos los ideales que en un principio estuvieron complementando y sustentando esa estética. Pero entonces lo que falla es el fin último de los movimientos, ya que es el dinero. Cuando aparezcan tipos que expresen esta ideología y verdaderamente sean profetas y la sienten y le lleguen a los jóvenes va a comenzar a producirse algo porque si no estamos jodidos, espero que eso suceda porque la sociedad va camino al abismo y a una irremediable acostumbramiento y desnaturalización.
    Sé que esto se aleja del tema de Krishnamurti pero creo que el cambio no puede ser de un día para el otro, tiene y va a ser de a poco, y la forma de llegar y entregar esta ideología humanista es mediante herramientas como son la música, el deporte o cualquier tipo de arte.
    Recomiendo a Erich Fromm, seguramente habrás visto algo de él, es un sociólogo y psicólogo que es parecido a Krishnamurti pero más occidentalizado, eso lo expresa en “el arte de amar” pero también es un tipo profundamente comprometido con la sociedad y la política y propugnaba un estado socialista humanista (no el socialismo ruso ni cubano), explica la teoría y creo que es solo en ese tipo de estado donde puede haber interés total por las enseñanzas de Krishnamurti, es el estado propicio para que se llene de mutantes…
    Saludos y espero no ser molesto. Verdaderamente estoy al pedo y me es inevitable porque se me van las ideas.

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  11. Mariano, siempre un gusto leer tus comentarios. Se te nota muy intenso en estas cosas.

    Te respondo algunas cosas - no todas, como quisiera, ya que no da este blog para tantos cuestionamientos "que se las traen" como los tuyos... da más para una conversa.

    No podés separar a Charlie de su adicción (ni a nadie de nada)

    Tenemos en la mente el cliché de que hay "santos y demonios". O el bien o el mal, y el mal sólo hace el mal, jamás el bien.

    Grave error.

    El mal hace el bien.
    Por qué?
    Pues para disfrazarse.

    Ejemplos hay millones.
    Podríamos ser menos taxativos y decir simplemente:

    hay claridad y hay confusión.

    Pero si bien la claridad es total, como el blanco, la confusión viene en millones de matices, como los grises (y te lo digo en rima)

    No existe el malo total, que sólo hace el mal... todo "malo" hace algún bien.

    Sería extraordinario encontrar a alguien que haga sólo el mal... y también el bien, pero esto último si parece ser más frecuente.

    A ver... un ejemplo rápido.
    Icono indiscutible del "bien" de millones de personas contemporáneas:
    la Madre Teresa.

    Hizo todo bien?
    No:
    Propagó una religión que no te lleva a ninguna parte.

    Gandhi?
    Nop
    Fue una persona violenta disfrazada de pacifista por cuya causa hubo miles de muertos en la India, que además terminó dividida.

    La lista sigue.

    Lo extraordinario no es mezclar el bien con el mal, como Charlie (música, protestar por la injusticia a la vez que propagar la adicción en los jóvenes) sino HACER SOLAMENTE EL BIEN.

    Toda persona confusa no puede liberarse de mandarse una macana cada tanto. Si no fuera así, no estaría confusa.

    La indagación de cómo hacer el bien, y solamente el bien, es lo que puede llevar a uno lejos.

    Abrazos, por ahí luego retomo alguna otra parte de tus preguntas y seguimos... yo no estoy nada al pedo como vos y mis minutos cuentan terriblemente estos días.

    Pd: anotate a un curso de yoga... y experimentá con el vegetarianismo.

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  12. Estimado Galaxio: Léo lo que dices y pienso que probablemente padezco ese tipo de adicción de la que hablas. Justo hoy he estado investigando sobre el por qué las cosas que parece que son las que mejor hago solamente puedo hacerlas en medio del estrés, como respuesta a críticas, presión, y con bastante adrenalina de por medio. En medio de lo que he investigado, por ahí un psicólogo me dice que probablemente fuí criada en medio de mucha presión para cumplir con los ideales de mis padres y que probablemente me restringieron gustos y necesidades propias. Acabo de leer que las personas que practican deportes extremos poseen una genetica particular que los hace necesitar adrenalina. O bien que podría tratarse de alguna cuestión con el funcionamiento de la dopamina, etc. Y pues qué te diré? Mi madre es bastante perfeccionista, ciertamente eso mismo forjó valores positivos en mi persona. Pero llegando al extremo, siempre estuve castigada y eso a futuro me condujo a tener muchos sentimientos de culpa obsesivos e inseguridades que recién estoy comenzando a trabajar en terapia. Me confieso adicta a la adrenalina del estrés, no es un orgullo. De pronto llegué a rebelarme contra mis propios valores porque llegué a sentir que sólo eso me liberaría de ansiedades, estrés. Y por supuesto, eso generaba culpas posteriormente. Hace unos años intenté resolver esto mediante la cuestión espiritual y entré a un grupo que algunos consideran secta. Mas sin embargo, no me convertí en víctima porque pese á que experimenté esa PAZ de la que hablas, debido a técnicas de relajación, pude distinguir a tiempo que la linea hacia lo macabro estaba a punto de surgir ¿Qué puedes decirme al respecto?

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  13. Anónimo, tu comentario se me había pasado por alto; disculpas.
    Ya lo guardé, lo releeré y te contestaré bien.

    Saludos

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  14. Que interesante lo que cuentas... evidentemente, fue un momento de pura percepción lo que evitó que pasaras de la hipnosis de la "paz" a la hipnosis de la vida, por lo que debes agradecer la existencia de tal isla de luz en tu ser. En general, las personas propensas a la polaridad del Orden (en contraposición al Caos y la Mutación) tienen también propensión a la obsesión y al autosacrificio en pos de ideales o ambiciones. Es esta polaridad la que tienes que solucionar... es una cuestión ENERGETICA Y NO PSICOLOGICA. Por supuesto, luego de un tiempo de desequilibrio energético, sobreviene el desequilibrio psicológico y finalmente la pérdida de la salud, pero siempre puedes cortar de un tajo ese ciclo con algo que yo considero una fórmula milagrosa:

    1) Yoga
    2) Alimentos crudos en un 90% o parecido
    3) Inmersión en la naturaleza
    4) Leer a Krishnamurti y al Buddha

    No le des demasiada importancia a las características de tu "yo" (inseguridades, culpas, obsesiones, sentimientos...) todo eso sólo fortalecerá el centro que causa tantos trastornos en vos. Cortá todo eso en la fluidez y creatividad de los estados mutantes, que originan la verdadera paz que surge de las comprensiones y de un estado energético equilibrado, y vas a ver que no vas a necesitar nada más.

    Abrazos

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  15. Lo escrito en mayo 13 me recuerda la anécdota de un famoso escritor que recibió un papel que decía 'imbécil'; a lo que él relató: "He recibido muchos mensajes sin firma; esta es la primera vez que recibo un firma sin mensaje".-

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  16. jajajaj Amílcar... la verdad, nunca entendí muy bien ese mensaje, por lo que tu aporte quizás arroje una nueva luz al respecto ;)

    Abrazos

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  17. Gracias por tus recomendaciones Galaxio!
    De los 4 puntos que me estás sugiriendo creo que desde hace tiempo estoy en algo de eso. No sólo he leído a Krishnamurti y Budha sino bastante libros sobre cuestiones espirituales, mágicas y esotéricas. Soy vegetariana practicamente desde antes de nacer. Procuro comer lo más crudo posible, pero se me ha dificultado pasar a completamente crudo por la gula de los condimentos (ya sabes jeje). La naturaleza? Desde niñita cultuvé mi propio huertito en el patio y crecí y continúe cuidando plantas y animalesss. Debería ir más seguido al monte, al bosque o a la playa, pero no puedo. El yoga y la meditación los anduve practicando. Por etapas los retomo. Debo decirte que esa parte me da un poco de miedo ya que noto que fácilmente atraigo tanto cuestiones de luz como de oscuridad. Asi que he procurado ir super lento en esto para evitar shockearme. Tienes razón en cuanto a distinguir entre lo psicológico y lo energético. Nada mas que de repente mi energía se bajonéa bastante debido a que tengo un hijo que es autista que aunque es de alto rendimiento y en nivel leve de autismo, debo permanecer bastante pendiente de él. Supongo que lo de las culpas e inseguridades se acrecentaron porque nací en una familia donde todos somos sumamente distintos amí. Imagina, todos con signo de tierra ascendente o en tierra o en fuego, osea, super terrenales. Mientras tanto, soy aire con ascendente aire, buuufffffffffff. Y debido al problema con mi hijo, requiero de las fuerzas de todos ellos. Y debido a que mi misión no puedo llevarla a cabo en otro sitio mas que en esta ciudad, tampoco puedo alejarme del todo...........
    Anónima, llámame Elena, aunque no así me llamo. Un gran saludo de luz cósmicamente cantada para tí

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  18. Las zapatillas rojas


    Había una vez una pobre huerfanita que no tenía zapatos. Pero siempre, recogía los trapos sucios que encontraba y, con el tiempo, se cosió un par de zapatillas rojas. Aunque eran muy toscas, a ella le gustaban. La hacían sentir rica a pesar de que se pasaba los días recogiendo algo que comer en los bosques llenos de espinos hasta bien entrado el anochecer.
    Pero un día, mientras bajaba por el camino con sus andrajos y sus zapatillas rojas, un carruaje dorado se detuvo a su lado. La anciana que viajaba en su interior le dijo que se la iba a llevar a su casa y la trataría como si fuera su hijita. Así pues, la niña se fue a la casa de la acaudalada anciana y allí le lavaron y peinaron el cabello. Le proporcionaron una ropa interior de purísimo color blanco, un precioso vestido de lana, unas medias blancas y unos relucientes zapatos negros. Cuando la niña preguntó por su ropa y, sobre todo, por sus zapatillas rojas, la anciana le contestó que la ropa estaba tan sucia y las zapatillas eran tan ridículas que las había arrojado al fuego donde habían ardido hasta convertirse en ceniza.
    La niña se puso muy triste, pues, a pesar de la inmensa riqueza que la rodeaba, las humildes zapatillas rojas cosidas con sus propias manos le habían hecho experimentar su mayor felicidad. Ahora se veía obligada a permanecer sentada todo el rato, a caminar sin patinar y a no hablar a menos que le dirigieran la palabra, pero un secreto fuego ardía en su cora-zón y ella seguía echando de menos sus viejas zapatillas rojas por encima de cualquier otra cosa.
    Cuando la niña alcanzó la edad suficiente como para recibir la con-firmación el día de los Santos Inocentes, la anciana la llevó a un viejo za-patero cojo para que le hiciera unos zapatos especiales para la ocasión. En el escaparate del zapatero había unos zapatos rojos hechos con cuero del mejor; eran tan bonitos que casi resplandecían. Así pues, aunque los zapa-tos no fueran apropiados para ir a la iglesia, la niña sólo elegía siguiendo los deseos de su hambriento corazón, escogió los zapatos rojos. La anciana tenía tan mala vista que no vio de qué color eran los zapatos y, por consi-guiente, pagó el precio. El vicio zapatero le guiñó el ojo a la niña y envolvió los zapatos.
    Al día siguiente, los feligreses de la iglesia se quedaron asombrados al ver los pies de la niña. Los zapatos rojos brillaban como manzanas puli-das, como corazones, como ciruelas rojas. Todo el mundo los miraba; has-ta los ¡conos de la pared, hasta las imágenes contemplaban los zapatos con expresión de reproche. Pero, cuanto más los miraba la gente, tanto más le gustaban a la niña. Por consiguiente, cuando el sacerdote entonó los cánticos y cuando el coro lo acompañó y el órgano empezó a sonar, la niña pensó que no había nada más bonito que sus zapatos rojos.

    (sigue)

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  19. Para cuando terminó aquel día, alguien había informado a la ancia-na acerca de los zapatos rojos de su protegida.
    -Jamás de los jamases vuelvas a ponerte esos zapatos rojos! -le dijo la anciana en tono amenazador.
    Pero al domingo siguiente la niña no pudo resistir la tentación de ponerse los zapatos rojos en lugar de los negros y se fue a la iglesia con la anciana como de costumbre.
    A la entrada de la iglesia había un viejo soldado con el brazo en ca-bestrillo. Llevaba una chaquetilla y tenía la barba pelirroja. Hizo una reve-rencia y pidió permiso para quitar el polvo de los zapatos de la niña. La niña alargó el pie y el soldado dio unos golpecitos a las suelas de sus zapa-tos mientras entonaba una alegre cancioncilla que le hizo cosquillas en las plantas de los pies.
    -No olvides quedarte para el baile -le dijo el soldado, guiñándole el ojo con una sonrisa.
    Todo el mundo volvió a mirar de soslayo los zapatos rojos de la niña. Pero a ella le gustaban tanto aquellos zapatos tan brillantes como el car-mesí, tan brillantes como las frambuesas y las granadas, que apenas podía pensar en otra cosa y casi no prestó atención a la ceremonia religiosa. Tan ocupada estaba moviendo los pies hacia aquí Y hacia allá y admirando sus zapatos rojos que se olvidó de cantar.
    Cuando abandonó la iglesia en compañía de la anciana, el soldado herido le gritó:
    “¡Qué bonitos zapatos de baile!”
    Sus palabras hicieron que la niña empezara inmediatamente a dar vueltas. En cuanto sus pies empezaron a moverse ya no pudieron detenerse y la niña bailó entre los arriates de flores y dobló la esquina de la iglesia como si hubiera perdido por completo el control de sí misma. Danzó una gavota y después una czarda y, finalmente, se alejó bailando un vals a través de los campos del otro lado. El cochero de la anciana saltó del carruaje y echó a correr tras ella, le dio alcance Y llevó de nuevo al co-che, pero los pies de la niña calzados con los zapatos rojos seguían bailando en el aire como si estuvieran todavía en el suelo. La anciana y el cochero tiraron y forcejearon, tratando de quitarle los zapatos rojos a la niña. Menudo espectáculo, ellos con los sombreros torcidos y la niña agi-tando las piernas, pero, al final, los pies de la niña se calmaron.
    De regreso a casa, la anciana dejó los zapatos rojos en un estante muy alto y le ordenó a la niña no tocarlos nunca más. Pero la niña no po-día evitar contemplarlos con anhelo. Para ella seguían siendo lo más boni-to de la tierra.
    Poco después quiso el destino que la anciana tuviera que guardar cama y, en cuanto los médicos se fueron, la niña entró sigilosamente en la habitación donde se guardaban los zapatos rojos. Los contempló allá arri-ba en lo alto del estante. Su mirada se hizo penetrante y se convirtió en un ardiente deseo que la indujo a tomar los zapatos del estante y a ponérselos, pensando que no había nada malo en ello. Sin embargo, en cuanto los zapatos tocaron sus talones y los dedos de sus pies, la niña se sintió invadida por el impulso de bailar.

    (sigue)

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  20. Cruzó la puerta bailando y bajó los peldaños, bailando primero una gavota, después una czarda y, finalmente, un vals de atrevidas vueltas en rápida sucesión. La niña estaba en la gloria y no comprendió en qué apu-rada situación se encontraba hasta que quiso bailar hacia la izquierda y los zapatos insistieron en bailar hacia la derecha. Cuando quería dar vueltas, los zapatos se empeñaban en bailar directamente hacia delante. Y, mientras los zapatos bailaban con la niña, en lugar de ser la niña quien bailara con los zapatos, los zapatos la llevaron calle abajo, cruzando los campos llenos de barro hasta llegar al bosque oscuro y sombrío.
    Allí, apoyado contra un árbol, se encontraba el viejo soldado de la barba pelirroja con su chaquetilla y su brazo en cabestrillo.
    -Vaya, qué bonitos zapatos de baile -exclamó.
    Asustada, la niña intentó quitarse los zapatos, pero el pie que man-tenía apoyado en el suelo seguía bailando con entusiasmo y el que ella sostenía en la mano también tomaba parte en el baile.
    Así pues, la niña bailó y bailó sin cesar. Danzando subió las colinas más altas, cruzó los valles bajo la lluvia, la nieve y el sol. Bailó en la noche oscura y al amanecer y aún seguía bailando cuando anocheció. Pero no era un baile bonito. Era un baile terrible, pues no había descanso para ella.
    Llegó bailando a un cementerio y allí un espantoso espíritu no le Permitió entrar. El espíritu pronunció las siguientes palabras:
    -Bailarás con tus zapatos rojos hasta que te conviertas en una apa-rición, en un fantasma, hasta que la piel te cuelgue de los huesos y hasta que no quede nada de ti más que unas entrañas que bailan. Bailarás de puerta en puerta por las aldeas y golpearás cada puerta tres veces y, cuando la gente mire, te verá y temerá sufrir tu mismo destino. Bailad, zapatos rojos, seguid bailando.
    La niña pidió compasión, pero, antes de que pudiera seguir implo-rando piedad, los zapatos rojos se la llevaron. Bailó sobre los brezales y los ríos, siguió bailando sobre los setos vivos y siguió bailando y bailando has-ta llegar a su hogar y allí vio que había gente llorando. La anciana que la había acogido en su casa había muerto. Pero ella siguió bailando porque no tenía más remedio que hacerlo. Profundamente agotada y horrorizada, llegó bailando a un bosque en el que vivía el verdugo de la ciudad. El hacha que había en la pared empezó a estremecerse en cuanto percibió la cercanía de la niña.

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  21. -¡Por favor! -le suplicó la niña al verdugo al pasar bailando por delante de su puerta-. Por favor, córteme los zapatos para librarme de este horrible destino.
    El verdugo cortó las correas de los zapatos rojos con el hacha. Pero los zapatos seguían en los pies. Entonces la niña le dijo al verdugo que su vida no valía nada y que, por favor, le cortara los pies. Y el verdugo le cortó los pies. Y los zapatos rojos con los pies dentro siguieron bailando a través del bosque, subieron a la colina y se perdieron de vista. Y la niña, convertida en una pobre tullida, tuvo que ganarse la vida en el mundo como criada de otras personas y jamás en su vida volvió a desear unos zapatos rojos.

    "De Mujeres que corren con los lobos. Clarissa Pinkola Estés"

    abrazoos

    b

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  22. cada elemento es símbolo de interpretación....

    os conseguiré quizá
    la lectura interpretativa
    de este juego de símbolos

    casi onírico del cuento.....
    del linbro
    mujeres que corren con los l.


    b

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  23. yo digo q las adicciones son malas y nunca nadie cambiera eso

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