viernes, septiembre 14, 2007

Poema de Nadie

Este poema se encontró por ahí.
Es un poema para ser encontrado.
Más se tarda en encontrarlo, más confirma su verdad.


Reviso mis poemas por última vez
y veo que nadie falta

Ahí están
dos ciudades
con sus correspondientes otoños
y mi casa en una ellas

Y en mi casa vacía de orden exacto,
está mi cama
- con sus sueños,
y mi armario
- con la vieja foto

Ahí está
la casa abandonada
con esa araña que abandonó su tela
- y el abandono

Ahí está el jardín
con las azaleas y las ampelopsis
y los pájaros amarillos
en los árboles que planté de niños
- con ayuda de nadie
todos ellos sobrevivientes
del invierno

Y ahí también está,
(hay que decirlo)
el Misterio
- que con nadie compartí

Por exacto orden
de número de palabras dedicadas,
ahí están:

la razón de mis más profundas alegrías
- y sus inmensos ojos

mis amigos
cómplices de mi felicidad más pura
- y sin Misterios

Y ahí están quienes
me han hecho soñar
- pero no olvidar todo

Quienes me dejaron
sin palabras ni esperanzas
en medio de los naufragios
del lado oscuro del placer
que toda Vida y Magia
va borrando
de mi vida

Y finalmente,
ahí está mi todo,
a quien todo esto
está dedicado:
esta carta de amor no correspondido
estas palabras
desesperadas y públicas
este último intento urgente
de rescatar
nuestra noche intensa
desde la soledad de mi invierno

A todos ellos les agradezco
haberme sacado a pasear lejos
de mi nada
de mi tristeza
de mí

¿Acaso falta alguien?
Nadie falta

Pero por las dudas
pondré el mail de nadie
(perversamente)
pegado al mail de todo
para que quizás nadie y todo
se sepan a la vez
y sepan de mis poemas
donde comparto mi dolor
donde hablo de mi dolor
- y solo de mi dolor
y de cómo lloro mi dolor
y de cómo lucho con mi dolor
por causa de todo
contra mi nada
y sin recordar a nadie

Nadie leerá ese mail
- y mis poemas
para que nadie sepa claramente
qué tan nadie fue y es
y para que nadie sufra una vez más
sin que nadie sepa bien por qué

Pero no es que yo quiera,
ni es que me proponga,
causarle este dolor a nadie,
no;
porque causarle dolor a nadie
me es tan natural
como callar o hablar
o escribir estos poemas

Por eso debo dejar
de insistir y preguntar
por qué nadie nunca más
me escribirá
ni me ayudará
otra vez
a combatir la nada
oscura
de mí

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