Ya más tranquilas las aguas del 18F y la Cadena Nacional del mismo
día, me quedó una sensación de que el kirchnerismo quiere zafar de sus
errores por la vía del "hemos hecho esto y esto otro".
Es la misma
excusa que fue usada por el menemismo y que veo, con sorpresa, que
también se usa en España por parte del PP, ambos partidos de una derecha
corrupta, y habría que añadir aquí a los Pujol de Cataluña,
embanderados estos con la excusa del nacionalismo.
Es casi un
reconocimiento de culpa y un pedido de perdón, un trueque de "he sido
corrupto, pero te lo cambio de los buenos servicios prestados".
No sé si se acuerdan los memoriosos de la frase "Menem lo hizo" en
tiempos de la Alsogaray, Alderete, las armas, Río Tercero...
Y
bueno, aquí en España los discursos del PP, de Rajoy y su banda (a esta
altura es una banda) tratan de esquivar como pueden la palabra
"corrupción" blandiendo el famoso índice de recuperación económica.
Es algo insultante para la inteligencia, pero notablemente, una gran
proporción de argentinos y españoles no sólo no ven tal cosa sino que
encima caen en esa trampa, y es una trampa más jodida de lo que se
piensa; y si no, fijémonos cómo la corrupción descarada del PP casi
termina llevando al poder a una gavilla como los de Podemos. A punto
estuvo Europa de tener a su propia Españezuela, de no ser que estos
imberbes demostraran sus uñas demasiado pronto - gracias eternas a
Monedero - y cerraran filas alrededor de él cuando ya los "pecadillos"
de Pablo Iglesias habían sido perdonados por sus seguidores (su
manifiesta alianza con Irán-Gaza, su antioccidentalismo a ultranza, sus
nexos con Venezuela, su declaración de sacar a España de la OTAN
revisando todos los acuerdos con Europa-USA y en cambio acercarse al
Magreb y latinoamérica, sus simpatías-justificaciones de ETA, etc)
A ver, seamos claros: en ningún país de esos que el mundo llama
"impecables" y yo llamo "revolucionarios" (escandinavos, suiza, Nueva
Zelanda, Canadá, etc) funcionaría la estúpida treta del "perdoname lo
malo por lo bueno que hice/voy a hacer". EN NINGUNO.
En todos esos
países incluso si la Madre Teresa hubiera matado a un tipo, sería
tratada como criminal, y su crimen tendría la misma pena que la de otro
cualquiera, sin importar a cuántos mendigos de Calcuta le haya limpiado
el traste antes.
Esta es una ENORME diferencia cultural.
Es parte de lo que nos impide ser países "impecables".
Nos hemos acostumbrado tanto a la corrupción que al final si alguien
hace las cosas medianamente bien ya les permitimos ser corruptos, como
si fuera un bonus, un premio extra a su buena acción de hacer lo
correcto.
Como si hacer lo correcto fuera excepcional, digno de dioses nórdicos o deidades japonesas pero impropio de nosotros.
Olvidamos que si un ministro danés cometiera algún desliz como tener
una tarjeta opaca - Dios no lo permita - su gobierno entero sufriría un
impacto, sin importar en absoluto todo lo bueno que haya hecho antes.
Esta diferencia cultural proviene de muchos factores largos de analizar
aquí, pero es bueno por lo menos comenzar a hablar de ello porque si no
nunca lo solucionaremos.
En los países impecables la conducta
correcta es el default, es el mínimo, lo esperable. En cambio, en los
países latinos (y desgraciadamente en muchos otros, como los africanos,
etc) la conducta corrupta es lo esperable, ya ni siquiera se pide
honestidad, sino sólo se pide efectividad para resolver tal o cual
problema específico, y si lo hacen, pues bien, estamos dispuestos a
perdonarles su corrupción. Mas aún: la promesa de negociados es la
motivación primordial del politico promedio, que sólo debe tratar de
hacer algo bueno y cubrirse la retirada luego de su mandato.
El
discurso de los hechos positivos de un gobierno se convierte así en un
reconocimiento tácito de los propios errores y simultáneamente en un
pedido de perdón debido a sus buenas acciones.
Pero es que,
volviendo al discurso de Cristina, ha sido realmente preocupante porque
ella no sólo ha pedido este cambio de lo bueno por lo malo, sino que
está intentando que el país siga por cierto rumbo antioccidental mucho
más allá de su mandato.
Dos frases claves:
- "En el 2015 tenemos que garantizar que quien conduza tenga las mismas ideas. Esa es la mejor herencia que debemos dejar"
(alguna frase más antidemocrática que ésta???)
-
"Nos proponían siempre ir de punto y los argentinos estamos cansados
de ir de punto. Queremos ser banca alguna vez y por eso hacemos alianzas
estratégicas. Nos abrimos a todos. Y si quieren venir de otros países y
de otras potencias ofreciendo las mismas posibilidades, estamos
abiertos a todo el mundo pero sin imposiciones."
(primero: si
ofrecen "las mismas posibilidades"... ¿para qué cambiar de amo? ¿Acaso
no está reconociendo que lo que ofrece ahora Occidente es algo bueno? Y
segundo: "Nos abrimos a todos".... a quienes, exactamente??? Esto sí que
puede ser una trampa)
Sólo con estas dos frases uno ya debería
sentir un escalofrío en la espalda, si ha de ser coherente y le preocupa
aunque sea un poquito el futuro de Argentina.
Creo que como nunca
CFK ha transparentado sus verdaderas intenciones: quiere a una Argentina
aliada de potencias no Occidentales más allá de su gobierno.
Es decir: abandonemos a USA y Europa, y vayámonos hacia China, Rusia, Venezuela e Irán.
Nada muy lejano de lo que dice Podemos.
De hecho, Podemos y el kirchnerismo se lo están diciendo en la cara a
sus seguidores, pero a éstos no les importa, quizás porque comparten el
mismo estado de ánimo base: el resentimiento.
En este momento,
los españoles y argentinos enfrentan un mismo y gran problema, que es la
incapacidad de una porción notable de su población a ver este hecho tan
simple y tan evidente.
Algo así pasó hace tiempo en Venezuela, pero esto tampoco lo quieren ver.
La corrupción debe terminar. Todas estas desgracias tienen su origen en
ella, y sin ella, nada de lo que estamos viendo hubiera ocurrido. Por
eso los
países impecables son revolucionarios de verdad.
La
revolución verdadera comienza y termina en el fin de la corrupción, en
todos los niveles: desde lo personal a lo social. No terminará
totalmente hasta que la Tierra sea un planeta de Budas, pero ése debe
ser el sentido de todo gobierno, de toda conducta.
Pero es que no lo hacemos, y esto es lo que debe ser comprendido, observado.
Si no observamos a la corrupción en nuestras vidas, tampoco lo
observaremos en lo social, y gradualmente esto nos irá cegando cada vez
más, y terminaremos aceptando a los corruptos y a la corrupción como
parte normal de nuestras vidas, lo cual es el principio de los
infiernos.
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