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miércoles, octubre 19, 2016

La violencia es violencia y punto


La violencia es violencia y punto.

No sé cuál es la utilidad en fragmentarla en "machista", "feminista", "familiar", "social", "escolar", "racial", "política", "deportiva", etc
Sólo hay violencia canalizándose de diferentes maneras.

Es como si una ciudad se inundara pero nos ocupáramos solamente de la inundación de calles en particular. Y así la llamamos "inundación de la Avenida Finoli" o "Inundación de la calle Pajarito".
Es verdad que unas calles se inundan más que otras. Pero pretender terminar con la "violencia machista" sin terminar con la violencia en sí misma es como querer terminar con la inundación de la ciudad evitando que se inunde la calle de uno.
Primero es comprender la violencia. Luego podemos ocuparnos de las particularidades, de su canalización, es decir, del por qué un sexo, o una clase social, o un país, o un momento de la historia es más violento que otros.

Comprender la inundación de la ciudad, primero. Eso hará que comprendamos todas las inundaciones de calles individuales por sí mismo.
Y podemos pegarnos una buena sorpresa al hacer tal cosa. Podríamos descubrir que la violencia que mató a tal persona, o causó la matanza en aquél otro lugar, bien podría haberse originado en nuestra propia casa, en nuestra propia mente, junto a la de miles de otras casas y mentes vecinas.

Pero se pretende solucionar la violencia global ocupándonos de las ramas mientras en el propio patio trasero las raíces de la violencia se afirman robustas y lozanas.





Aclaración

La gente que se preocupa por un solo tipo de violencia es proclive a ser ciega a otros tipos de violencia por esa misma razón.
Y lo que menos se ve cuando hacemos eso es la propia violencia, la que está dentro de nosotros.

Si fragmentamos, nos ponemos "a salvo" de la violencia.
"Ah, mirá que violentos son ésos" o "ese tipo de violencia me resulta insoportable"
Entonces quedamos hechos unos Gandhis ante el espejo, porque estamos a salvo de tal o cual tipo de violencia.

Sin embargo, si no se fragmenta, si se siente a la violencia como una energía que se puede manifestar en forma indiferenciada en cualquier lugar, en cualquier momento, incluso dentro de uno, entonces ninguna forma de violencia se nos escapa, en ninguna parte.
La fragmentación, la particularización de la violencia es peligrosa.
La violencia, si queremos terminar con ella, necesita una mirada no fragmentada. Necesita sensibilidad.

Sin embargo, eso no significa cruzarse de brazos mientras esperamos a estar iluminados para actuar.
Aún sin comprender del todo la profunda cuestión de la violencia, estamos obligados a actuar para detenerla donde sea.
Aunque sea imperfectamente.


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