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miércoles, julio 13, 2016

El mito de la Argentina de los huevos de oro



Es asombroso ver cómo mucha gente exige que el estado le dé todo: educación, sanidad, comida y techo, como si no supieran que todo eso implica mucho esfuerzo y dinero de TODOS, incluyendo nosotros mismos, los beneficiados.
No hace mucho tuve una discusión caliente con un amigo kirchnerista (tengo montones)
La conversación terminó cuando descubrí que él consideraba a Argentina como una gallina de los huevos de oro, con riquezas interminables.
Ante los datos que le mostraba sobre lo imposible mantener semejante nivel de beneficencia con los recursos de Argentina, simplemente se negó a aceptar tal hecho, y me dijo:

"Hay plata. A mí me gustó vivir bajo Cristina, me sentía protegido porque ella repartía la plata"

Y ya.
No le importaban los datos de ningún tipo, incluso dudaba de ellos ("¿quien lo dice?" )
"El síndrome del invitado", como lo llamo yo.
Invitás a alguien a una cena, te levantás bien comido, te vas sin pagar... pero el invitado le echará la culpa al mozo que le quiere cobrar... y para colmo aceptará otra invitación tuya en el futuro.
¿Suena increíble todo esto?
Pues un poco de análisis serio de los datos económicos puede terminar con el razonamiento basado en lo emocional o el lavado cerebral en cuestión de horas.
Pero nadie lo hace, y así continuamos discutiendo.
En este momento el mundo enfrenta un nuevo problema: multitudes de jóvenes con baja formación ("low-skilled youngsters").
Son millones y millones de chicos que tienen poca o ninguna otra capacidad más que comer y reproducirse. No hay lugar laboral para ellos, ni siquiera hay lugar físico donde puedan vivir.
¿Algo más pavoroso aún?
Millones de jóvenes CON formación que tampoco encuentran un lugar en el mundo debido a que... ya somos demasiados y el mundo es chico.
Miles de ellos mueren todos los años tratando de alcanzar las costas de Europa, o languidecen en las inmensas ciudades de India.
Esta creciente hecatombe global tiene su reflejo - todavía pálido - en Argentina, si bien ya se ve más claramente en el Paraguay y Brasil, con gente viviendo al costado de las rutas o abalanzados sobre los restos de selvas milenarias y magníficas, totalmente destruidas en los últimos 50 años.
Argentina ha intentado lo imposible, como Venezuela: todo para todos. Y así nos fue.
No se puede, gente. No se puede sobre todo si al mismo tiempo pretendemos también libertad.
Hasta en Suecia te prestan 30.000 dólares para que estudies en la Universidad; si no terminás la carrera lo tenés que devolver. Si la terminás, no te sale nada, pero si trabajás en Suecia te van a sacar el 40% del sueldo en impuestos y con eso bancan al siguiente estudiante. Y estamos hablando de un país rico con poca población!!!
Es hora de abrir los ojos a una realidad catastrófica y dejar de soñar en cuentos de hadas y gallinitas de huevos de oro.
La solución sólo se podrá encontrar con los ojos abiertos, esto es, viendo las cosas tal como son, por más duras que sean.

Originalmente posteado en Facebook

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